Cuando en la BPMP hay tanto anaquel desordenado y Betty sigue contemplando su maqueta, lo mejor que puede pasar, aunque parezca increíble, es que la Sala de Lectura se llene de gente amable y bien dispuesta.
Así, ya que no es posible archivar todos los volúmenes de una sola vez, al menos se sabe que se sigue prestando un servicio, y que los socios se van con una sonrisa.
Perdón Martite, pero voy a ser tan zalamera como Angús, la BPMP es más que una biblioteca, es un poli-rubro, es un poli-funcional, es un lugar de encuentro, de entrega, de reflexión mandarina, de manjares y entradas-postre y postres-vino.
Salú y muchísimas gracias por el cálido recibimiento, a todos.
Yo era un joven descarriado que sólo concurría a las bibliotecas para mascar hierbas prohibidas. Ahora soy otro y me paso las horas mirándole el culo a las bibliotecarias. Soy socio y soy feliz.
Ah, bueno. Igual no me importa, Me quedan los recuerdos de noches de lujuria y bonetes durante seu ausencia. Hubiera sido una buena oportunidad para recuperar el slip.
Bueno, Nanook, tampoco me diga eso de que no le importa. Evidentemente Betty los conquistó, pero le juro que yo también puedo ser un encanto. Casta y pura, no como esa trolita, pero un encanto.
Querida manoneta: Le agradezco infinitamente los cumplidos en nombre de los socios, pero usted nos la hizo muy sencilla. Hic!
Sr. Mich: tenemos. Narda Lepes, Blanca Cotta, y el japonés ese de Lanús que corta el pescado como nadie.
Sr. Amperio: yo respeto la búsqueda de felicidad de todos. Si usted quiere mirar culos, aunque sean como los de esta bibliotecaria, ¿quién soy yo para juzgarlo?
es un ser humano, la carne es débil y merece respeto e intimidá, no se puede andar ventilando sus visitas higiénicas a la biblioteca ni su literatura privada así como así. Después de todo, la BPMP es su segundo hogar y tiene derecho a un poco de jolgorio.
Pero Sr. Negro! No le conocía estos talentos. Más allá del contenido, bastante dudoso en cuanto lo que se dice de mí, rescato el impulso poético que siempre es bienvenido en este espacio cultural. Su uso de la métrica yámbica es desorbitado, original, pero casi le diría (ejem) empingante por interpósita persona.
Querida manoneta: como siempre, usted es una voz llena de sentido común. Pero quiero decirle que no soy yo la que ventila. Betty debería fijarse también con quién anda intercambiando fluidos.
Ayer dejé de mirarle el culo a las bibliotecarias y me dí a la lectura de "Memorias del empingado" de Apolinaire Torales. Allí comprendí que el empingamiento, más que una reacción fisiológica, es una actitud vital, un enmamajuanamiento de los sentidos.
25 comentarios:
y una gran sonrisa porque la atención que hay en la biblioteca es sobresaliente.
Elegancia, lo clásico y lo contemporáneo todo junto.
Querida Marta: Le suplico me avise con antelación de la proxima reunion.
Angus: usted es un zalamero. Concentrémonos en el post.
Querido Nanook: Le pido mil disculpas. Pero eso del organigrama no funciona muy bien en la BPMP. Voy a hacer un sincero esfuerzo.
Ron con coca, bebida oficial de la sandunga en el "campus" de la BPMP.
holis! tiene libros de cocina?
Perdón Martite, pero voy a ser tan zalamera como Angús, la BPMP es más que una biblioteca, es un poli-rubro, es un poli-funcional, es un lugar de encuentro, de entrega, de reflexión mandarina, de manjares y entradas-postre y postres-vino.
Salú y muchísimas gracias por el cálido recibimiento, a todos.
Estoy conmovida.
Yo era un joven descarriado que sólo concurría a las bibliotecas para mascar hierbas prohibidas.
Ahora soy otro y me paso las horas mirándole el culo a las bibliotecarias. Soy socio y soy feliz.
Ah, bueno. Igual no me importa, Me quedan los recuerdos de noches de lujuria y bonetes durante seu ausencia. Hubiera sido una buena oportunidad para recuperar el slip.
Bueno, Nanook, tampoco me diga eso de que no le importa. Evidentemente Betty los conquistó, pero le juro que yo también puedo ser un encanto. Casta y pura, no como esa trolita, pero un encanto.
Querida manoneta: Le agradezco infinitamente los cumplidos en nombre de los socios, pero usted nos la hizo muy sencilla. Hic!
Sr. Mich: tenemos. Narda Lepes, Blanca Cotta, y el japonés ese de Lanús que corta el pescado como nadie.
Sr. Amperio: yo respeto la búsqueda de felicidad de todos. Si usted quiere mirar culos, aunque sean como los de esta bibliotecaria, ¿quién soy yo para juzgarlo?
Sr. Crimi: En cualquier momento, si consigo limonus, y dos canteros, inauguramos el campus de la BPMP
Amperito: estoy ejercitando los glúteos.
Nanuquito: El slip no se lo pienso devolver.
Es hora de agasajar a las bibliotecarias, que tantas cosas buenas nos han dado. (Sí, hoy estoy un poco bala, ¿y?)
En un pasillo vacío,
contra un anaquel oscuro,
una pareja se encontraba,
ya en frenética acción
La mina sobre el atril
y en actitud pecadora
le mostraba tentadora
su acicalado señalador
Y al tomarse de la mesa
con estudiada osadía
rozó con la mano la guía
que señalaba Decamerón
Que bárbaro, que reacción!!!
el macho ansioso y con gesto taimado
arremetió descontrolado
contra la pobre pebeta
No, así no, suplicó ella
que después Marta comenta
y me manda el recado
que en esta biblioteca, se puede hacer de todo, pero siempre encamisado
(copla anónima encontrada al lado de la mesa de Betty)
Basta de mancillar el buen nombre de Betty;
es un ser humano, la carne es débil y merece respeto e intimidá, no se puede andar ventilando sus visitas higiénicas a la biblioteca ni su literatura privada así como así. Después de todo, la BPMP es su segundo hogar y tiene derecho a un poco de jolgorio.
Seamos más discretos, por el amor de dió.
Querido Crimi, yo no veo nada de bala en su comentario. Hay sensibilidad, es que usted se hace el machazo todo el tiempo pero se le escapa la tortuga.
Pero Sr. Negro! No le conocía estos talentos. Más allá del contenido, bastante dudoso en cuanto lo que se dice de mí, rescato el impulso poético que siempre es bienvenido en este espacio cultural. Su uso de la métrica yámbica es desorbitado, original, pero casi le diría (ejem) empingante por interpósita persona.
Querida manoneta: como siempre, usted es una voz llena de sentido común. Pero quiero decirle que no soy yo la que ventila. Betty debería fijarse también con quién anda intercambiando fluidos.
Ayer dejé de mirarle el culo a las bibliotecarias y me dí a la lectura de "Memorias del empingado" de Apolinaire Torales.
Allí comprendí que el empingamiento, más que una reacción fisiológica, es una actitud vital, un enmamajuanamiento de los sentidos.
Libere a la princesa etrusca, Marta.
Usté dice que es descamisada Martita?
Está liberada, Sr. Amperio. Tanto que creo que se fue.
Sr. Negro: Lo que digo es que me revientan los botones. Usted me interpreta como nadie.
es que después de intercambiar fluidos, es re importante ventilar...
Manoneta, ja, la quiero.
y no sabe como me sale la payada martita
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